Beneficios de establecer una rutina de práctica con tus hijos

 A menudo los padres se sienten frustrados cuando llega la hora de practicar con sus hijos. Ese momento en el que se les dice: "vamos a practicar". En ese instante comienza un tira y afloja por parte del niño para intentar escabullirse, por todos los medios, de la práctica diaria. Una batalla en la que el niño utiliza todas sus estrategias para que la práctica no se produzca.

La velocidad a la que vivimos los adultos repercute considerablemente en los menores, haciendo que todo este proceso se complique. La solución es adquirir una rutina de trabajo que os lleve a establecer un hábito de práctica diaria; no solo en vuestro hijo, si no también en vosotros. Del mismo modo, les dará un sentido de seguridad ayudándolos a desarrollar su autodisciplina. 

A continuación os comparto una serie de beneficios de establecer una práctica diaria:   

 

  • La rutina elimina las luchas de poder entre padres e hijos, ya que dejarás de dar ordenes constantemente para que tu hijo realice la práctica diaria. Se puede establecer, por lo tanto, que “practicar es lo que hacemos en un determinado momento del día". Así que las molestias entre ambos se reducen considerablemente. Ajustad los tiempos de práctica según el nivel y la carga de trabajo para cada semana, de manera que sepa el tiempo que os llevará practicar esa semana.  
  • Las rutinas ayudan a que vuestros hijos reduzcan su nivel de estrés y ansiedad al saber que a determinada hora del día llegará su hora de práctica. Avisándolos 5 minutos antes haremos que sea consciente de lo que vendrá después y podrá ir preparándose psicológicamente. Nadie se sentirá empujado u obligado a realizar la practica en ese mismo instante, si por ejemplo en ese momento el niño estaba realizando cualquier otra actividad. 
  • Las rutinas ayudan a que sean responsables de sus propias actividades. Saben que a una hora determinada del día se va a realizar la práctica, lo que seguramente hará que ellos mismos te lo recuerden si saben que el momento ya ha llegado (así que, asegúrate de estar dispuesto a practicar si es él el que te lo recuerda). Les encanta ser dueños de su propia vida, y esto hace que aumente su sensación de dominio y competencia. Hacerles partícipes de su propio aprendizaje también ayuda en la práctica, si por ejemplo les pedimos opinión sobre qué pieza es la primera que quieren practicar o si prefieren dar un concierto a sus muñecos al principio o al final de la práctica. 
  • La rutina hará crecer el anhelo y las ganas de que llegue la hora de la práctica, ese momento en el que ambos disfrutaréis de un tiempo juntos, un momento a solas, sin interrupciones. Consiste en hacer una práctica amena y divertida, no excesivamente larga, en la que tu hijo se quede con buenas sensaciones y ganas de volver a practicar al día siguiente. 
  • Las rutinas ayudan a construir preciosos momentos de conexión y complicidad durante la práctica. Todos sabemos lo importante que es conectar los unos con los otros, pero cuando la atención se centra en la práctica, en solucionar los problemas técnicos del instrumento, en realizar todas las tareas que pidió el profesor… podéis perderos la oportunidad de vivir realmente esos momentos especiales con vuestros hijos. Crear pequeños rituales durante la práctica, momentos de complicidad que solo vosotros dos conocéis, hará que la rutina se convierta en un momento mas agradable y fructífero para ambos. Como por ejemplo la creación de un juego de práctica personalizado. 
  • Si se sigue un patrón de práctica no solo será más  fácil para vosotros, que sabréis el orden de las cosas que hay que hacer, si no también para vuestros hijos; que sabrán que una vez cumplan todas las actividades de la tabla o la lista de tareas, la práctica se terminará. De esta manera su impaciencia, por saber cuándo se finalizará, estará más  controlada. 
  • Las rutinas de práctica ayudan a mantener las expectativas sobre cómo de fructífera será la práctica. Si todo es una pelea, se terminarán usando métodos que pueden ser efectivos a corto plazo, pero no a largo plazo (que es lo que verdaderamente aporta aprendizaje en ellos). Con una buena rutina, es bastante probable que usar este tipo de métodos no sea necesario.