Las clases de grupo con el Método Suzuki

Esta semana os hablo de uno de los pilares básicos de la Metodoloía Suzuki:

 

Las clases grupales

 

Clase de grupo de Violín y Viola

Viernes 26/1/18

Gracias a las familias por permitirme difundir estas fotos.

 

Como sabéis, el Método Suzuki, se basa en el aprendizaje individualizado del instrumento, en el que los niños adquieren habilidades instrumentales a través de la escucha y la repetición. En las clases individuales se les enseñan las nuevas habilidades que, después, practicarán en casa con la ayuda de sus padres. 

Pues bien ademas de estas clases, en las que el maestro trabaja de tú a tú con el alumno, están también las clases grupales en las que se repasan y fortalecen esas habilidades adquiridas gracias a la práctica continuada.

 

Las clases colectivas representan ademas el punto de encuentro entre compañeros que asisten a clase en diferentes días de la semana. Gracias a las clases de grupo, los niños se relacionan entre ellos creando fuertes lazos de amistad, complicidad y compañerismo.
Los seres humanos tenemos la capacidad de automotivarnos cuando observamos que, nuestros semejantes, realizan las mismas actividades que nos gustan a nosotros. Tanto es así que en ningún momento se promueve la competitividad si no el trabajo colaborativo y en equipo. 

 

       

Las clases grupales están formadas por niños de diferentes edades. Esto facilita que los más pequeños puedan aprender habilidades que los más mayores ya pueden realizar y, así mismo, los más grandes desarrollen habilidades cooperativas para ayudar en el aprendizaje de los pequeños.

Los más pequeños querrán aprender piezas que han escuchado tocar a sus compañeros y los más mayores podrán darse cuenta de los mucho que ellos mismos han avanzado, pues anteriormente también se encontraban en esas piezas en las que están sus compañeros.

    

 

Las clases colectivas representan el primer contacto con la música grupal, ese primer paso que les conducirá a tocar en agrupaciones con diferentes instrumentos y diferentes melodías cada una (música de cámara, ensambles, orquestas…).
Por ello es importante enseñarles aspectos tan importantes como el orden que ocupan dentro del espacio de trabajo, saber que se empezará a tocar cuando la persona que dirige el grupo lo indique, para entrar todos juntos; y que por lo tanto es importante mantenerse en silencio previamente. 

 

Los alumnos aprenden a desarrollar la escucha. No solo de lo que ellos mismos están tocando, si no también de lo que tocan los demás. Esta es la clave para que el engranaje de una ensamble funcione perfectamente.
Es un proceso que conlleva tiempo para perfeccionarlo y que se puede comenzar a trabajar con pasos básicos como por ejemplo usando los ritmos Twinkle a través de las palmas. 

 

Cada profesor Suzuki posee en su repertorio, una gama amplia de actividades y juegos que utilizan en las clases de grupo según el nivel en el que se encuentre la mayoría de ellos. 
Todas las actividades tienen como finalidad fijar aspectos técnico-instrumentales, musicales, kinestésicos, estructurales a nivel musical, auditivos...
Gracias a los workshops y las redes sociales, los profesores Suzuki estamos en contacto y podemos nutrirnos los unos de los otros, para poder ampliar nuestro propio repertorio de juegos y, de esta manera, los alumnos puedan beneficiarse también de ello.   

 

Personalmente, me gusta finalizar las clases de grupo con un pequeño concierto en el que cada uno muestre sus avances semanales. Les motiva y enorgullece tocar delante de sus compañeros. Esto les prepara para los posibles conciertos que puedan tener en el futuro (conciertos de final de trimestre, de curso, conciertos en workshops...).
Del mismo modo, los compañeros que escuchan, aprenden a guardar silencio y prestar atención al concierto. 
Algunos alumnos le ponen tanto sentimiento a lo que tocan que, incluso, cierran sus ojos para disfrutarlo al máximo. Este es el caso de nuestra benjamina que nos hizo pasar un momento muy agradable.