Canciones, nanas, rimas, arrullos, balanceos y cuentos como herramientas básicas para crear vínculos de apego con los bebés (I)

“El vínculo emocional que crea la música es un medio de comunicación tan universal como el lenguaje”

Sandra Trehub 

    A lo largo de la historia de la humanidad -indistintamente de la nacionalidad, raza, cultura o costumbres que una familia tuviera- los cuentos, juegos, rimas, nanas y canciones infantiles han sido herramientas comunes en la crianza de los hijos. Los bebés eran portados por las madres que no se separaban de ellos, ni tan siquiera para hacer sus labores, mientras cantaban canciones para que el tiempo se les pasara de forma más amena. Las nanas o arrullos se utilizaban para calmar y regular las emociones de los bebés antes de dormir. Las rimas, trotes y balanceos se utilizaban para jugar y despertar las risas de los más pequeños. Los ancianos narraban historias que eran escuchadas con atención por todos los miembros de la familia. 

   Canciones, nanas, rimas, arrullos, cuentos, historias… pasaban de generación en generación gracias a la transmisión oral. El proceso se producía de forma natural sin que nadie se planteara si esto era bueno o no para la educación de los hijos. De forma instintiva, cuando un bebé llegaba al mundo, casi de inmediato, la madre comenzaba a cantarle a su hijo acompañándolo con arrullos que consiguieran calmar los llantos de su hijo. 

   Muchas de estas cosas se han perdido, pero el instinto de una madre para arrullar a su hijo a través del movimiento y del canto, siguen presentes en la actualidad. Los tiempos han cambiado y las generaciones actuales sabemos menos en cuanto a juegos y canciones. El cuidado de los niños es delegado en centros de atención infantil en donde se cuida de que aprendan canciones y juegos infantiles pero que, sin el refuerzo en casa, acabará por olvidarse en cuanto el niño cambie de colegio o acabe el trimestre o el año. A pesar de todo esto lo que no ha cambiado ni cambiará es que los bebés siguen naciendo y que siguen necesitando que sus llantos sean calmados y su intranquilidad o nerviosismo apaciguado por un suave arrullo en los amorosos y cálidos brazos de una madre.

   Si bien, como dije anteriormente, existe un desconocimiento por parte de los adultos sobre cuentos, juegos, canciones, rimas para contarles a sus hijos, si que existe una mayor conciencia para tratar de buscar aquello que sea beneficioso para su educación. Los padres se preocupan por buscar actividades que ayuden a desarrollar mejor las capacidades neuronales, emocionales, sociales, motrices… 

   El programa de estimulación musical temprana con el método Suzuki (SET) -que desarrolló Dorothy Jones- está basado en el conocimiento pleno de que, cada una de las actividades que se realizan en la clase cada semana, desarrolla y fomenta momentos de comunicación entre el adulto y el bebé. Ratos de conversación, de juegos, de mimos, de compañía…que hace que crezcan los lazos afectivos entre padres e hijos. Las actividades de cada uno de los dos currículos de SET fomenta la seguridad, el trabajo de la atención, la estimulación del habla, el aprendizaje de diferentes habilidades psicomotrices, ejercita la curiosidad, inicia la memoria a corto plazo…

Para el desarrollo armónico de la persona, es muy importante establecer una comunicación afectiva con el niño, mantenerla e incrementarla tanto como se pueda. Es necesario que el niño aprenda a fijar la atención, a concentrarse, a escuchar, a descifrar información, a comprender lo que se le dice. Es necesario que aprenda y tenga ganas de interactuar, de hablar, de expresarse, de manipular, de tocar…Necesita un entrenamiento rico, paciente, constante, en el que pueda percibir y sentirse apoyado, escuchado, comprendido, aceptado…Necesita aprender lo que puede hacer y lo que no, lo que es posible y lo que es peligroso, lo que es fácil y lo que significa esforzarse. Debe aprender a relacionarse, a recordar, a memorizar…También tiene que aprender a moverse y a estar quieto… Es, en estos momentos, cuando el niño empieza a construir las bases de su pensamiento, a desarrollar sus facultades y potenciales mentales.” Marta Badia Solé. A serrín, repertorio de mimos, juegos y canciones para los más  pequeños.

   Gracias al programa de SET los adultos podemos proporcionarle al niño, a través del canto, las rimas, los juegos, los balanceos… las bases de las que habla Marta Badia Solé en su libro, para que el niño pueda desarrollar habilidades que le abrirán las puertas del pensamiento, del conocimiento y sus aprendizajes futuros. De ahí la importancia de que se les cante a los bebés.

   Según estudios realizados por la doctora Shannon de l' Etoile, pH.d. (Profesora de musicoterapia en la Universidad de Miami)

“Cantarle a los bebés ayuda a que los lazos entre la madre y el bebé crezcan y alienta la autorregulación emocional en los niños. Esto también puede ayudar a las madres si han sufrido depresión postparto y beneficia a los bebés con sindrome de Down.”

   En sus estudios comprobó que cuando cantan a los bebés, las madres tienden a hacerlo en un tono alto (agudo), que se piensa transmite "más emotividad, más felicidad y más amor”. Los bebés aprecian con mayor claridad lo tonos agudos. De acuerdo con Shannon su habilidad para oír tonos bajos continúa desarrollándose hasta los 10 años de edad. Pero esto no significa que aquellos que posean un tono de voz grave, incluidos los papás, no deban cantarles, simplemente su capacidad auditiva recoge más fácilmente los tonos agudos que los graves. -De ahí que muchos hombres imposten su voz hacia los agudos, de una forma instintiva, cuando se dirigen a los bebés-. 

   Tras comprobar los efectos que producían el canto de las madres en sus hijos, Shannon recomendó que las madres cantasen a sus hijos porque de esta manera pueden empoderarse para sentirse más efectivas como madres. Sobretodo si han sufrido depresión post parto debido a la perdida de confiada para cuidar a su pequeño.

“Las madres no necesitan aprender música para desarrollar esta habilidad, Se trata de prestar atención a lo que ven en sus hijos y ser sensibles a ello, por ejemplo, cuando un bebé está contento y juguetón recomiendo un canto rítmico para mantener la interacción, mientras que un tono de voz más melódico y cariñoso puede ayudar a calmar a un niño malhumorado”.  

   Cuando una mamá canta a su bebé le esta transmitiendo información emocional que le permite establecer vínculos de amor y protección. En ese momento, el bebé está en trance y la mira con más intensidad que cuando esta solo le habla, por lo que puede ayudar a reducir el estrés en el niño, mucho mejor que las palabras. 

   Por lo tanto estamos hablando de la importancia de conectar con los bebés desde el momento del nacimiento a través del contacto físico (los arrullos, las caricias, los mimos) y la voz (cantada o hablada):

 “Una vez que el pequeño ha llegado al mundo, la primera necesidad que tenemos es la de comunicarnos con él (…) Acariciamos al pequeño, lo mecemos, le cogemos la mano, las piernas y le empezamos a hablar de manera instintiva, diciéndole todo lo que se nos ocurre, usando una voz dulce y calmada, en un registro perceptiblemente más agudo. De esta manera saben que estamos allí con ellos, que los observamos, que los queremos”. Marta Badia Solé. A serrín, repertorio de mimos, juegos y canciones para los más  pequeños. 

   Es importante que los bebés escuchen música, que les rodeemos de un entorno rico en ritmos y melodías variadas, ya sean de nuestra propia cultura y tradición musical, ya sean de otras culturas y tradiciones. La era tecnológica en la que vivimos nos permite llegar a conocer músicas de otros países que nuestros antepasados nunca hubieran imaginado que existieran. Los bebés que han nacido en este siglo pueden nutrirse de toda esta riqueza de la que hablo, sin olvidar que lo que realmente crea el lazo, el apego y la conexión con un bebé es el canto cercano y directo. Es por esto que os invito a cantarle a vuestros hijos, no importa cuántas canciones os sabéis (no consiste en aprenderse 100 canciones) simplemente consiste en crear vínculos y lazos firmes que hagan que vuestros hijos crezcan aprendiendo a gestionar su vida emocional como por ejemplo la respuesta al stress. Los bebés no saben cómo gestionar el stress, no tienen todavía las herramientas emocionales suficientes que les ayuden a desconectar de un proceso que se lo haya causado, por ello los adultos deben ayudarle a controlarlo a través de su voz, por ejemplo, de las caricias, de la interacción con ellos. Justamente es en esta etapa en la cual se establece esa relación especial entre padres e hijos llamada “apego”. La música puede contribuir a fortalecer este vínculo y lograr que se convierta en una relación sana y operativa.

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